jueves, 18 de octubre de 2012

Os voy a presentar un barrio de Almería, mi barrio adoptivo...

Se llama El Puche y en el viven unas 8000 personas. El 40% de ellos son autóctonos (gitanos y no gitanos) y el resto son inmigrantes (en su mayoría de origen marroquí). El barrio se construyó a mediados de los años 70 con la intención de realojar a familias en viviendas sociales tras unas lluvias torrenciales. Desde su creación el diseño del barrio lo condenó a la segregación espacial con respecto al resto de la ciudad (se encuentra delimitado por el río Andarax, la vía del ferrocarril y la carretera nacional)

Los habitantes autóctonos carecen en su mayoría de formación académica, encontrándonos con altos índices de absentismo y abandono escolar prematuro. Es habitual ver por las mañanas a los niños jugando en las plazas o presenciando las conversaciones de los adultos. La tasa de desempleo es altísima y los recursos económicos son casi inexistentes. Viven en viviendas en régimen de alquiler (cuyo  propietario es la Junta de Andalucía)

La formación académica de la población inmigrante es más variada. Por un lado nos encontramos con personas procedentes de zonas rurales con escasa formación y por otro, con aquellos que proceden   de grandes ciudades con una formación académica especializada. . Algunos viven con sus familias y otros con amigos o conocidos. Los más afortunados viven en pisos, los menos en la calle bajo los plásticos rotos de un antiguo invernadero. Todos tienen en común el sentimiento de soledad y desesperanza y el sueño de que algún día vivirán en un mundo mejor...

En general, el barrio presenta:

  1. Deterioro e irregularidades en las viviendas
  2. Aislamiento físico con respecto a la ciudad.
  3. Problemas sociales y de convivencia.
  4. Ausencia de espacios públicos y equipamientos.
  5. Ausencia de espacios y tiempos para la comunicación.
  6. Concentración de poblaciones en riesgo de exclusión social.
  7. Pérdida del valor de la participación social y política.
  8. Requieren de intervenciones en resolución de conflictos, mediación intercultural, negociación intercultural y medidas preventivas.

Y ahora, os voy a enseñar en imágenes el abandono que sufre el barrio por parte de la administración....


Calle principal de la zona norte del barrio. 
Al fondo podéis ver como están empezando a tapiar las ventanas y puertas de este bloque "abandonado" para que las personas sin hogar no puedan pasar las noches refugiadas del frío y la lluvia 
Viviendas prefabricadas  instaladas en un descampado
Gaviotas en el lugar donde los vecinos tiran la basura (porque no tienen contenedores)
Mercadillo de subsistencia y basura en el suelo porque no tienen contenedores


jueves, 11 de octubre de 2012

Hola a todos y a todas

Hola!!! 

Os presento mi blog "La fábrica de la Igualdad..." 

La intención es crear un espacio donde podamos  exponer situaciones de desigualdad, reflexionar sobre ellas y buscar soluciones lo más creativas, realistas y satisfactorias posibles, de forma que podamos apoyar y guiar a todas aquellas personas que por cuestión de sexo, raza o religión viven un día a día plagado de discriminaciones, intolerancias y desilusión. Como dijo Saramago, citando a K. Marx y a F. Hengel: "Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces es necesario formar las circunstancias humanamente".

Y ahora os regalo una poesía de mi muy admirada Gioconda Belli: "Los portadores de sueños".


En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo. Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción. Pero los siglos y la vida, que siempre se renueva, engendraron también una generación de amadores y soñadores, hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.


Desde pequeños venían marcados por el amor. Detrás de su apariencia cotidiana guardaban la ternura y el sol de medianoche. Las madres los encontraron llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros. Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores de sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes. Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías, dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua en el corazón del hombre...

Los acumuladores de riquezas les temían, lanzaban sus ejércitos contra ellos, pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas que no sólo portaban sueños, sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida, como también había engendrado a los que inventaron la manera de apagar el sol. 

Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos, pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea. Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales tuvieron algo que ver con esto. La verdad es que como laboriosas hormiguitas estos especímenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos, mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros, que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes y se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento. De todas partes venían a impregnarse de su aliento, de sus claras miradas.  Hacia todas partes salían los que habían conocido portando sueños, soñando con profecías nuevas que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.


Por el contrario, los científicos diseñarían puentes, jardines, juguetes sorprendentes para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos-imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos-decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos-murmuraban los artífices de la guerra

Hay que destruirlos-imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos-decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos-murmuraban los artífices de la guerra

Los portadores de sueños conocían su poder, por eso no se extrañaban; también sabían que la vida los había engendrado para protegerse de la muerte que anuncian las profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte. Por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores.

Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar, porque el que no tiene ojos para soñar, no ve los sueños ni de día ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; por doquier hay paquetes con grandes lazos que sólo esta nueva raza de hombres puede ver. La semilla de estos sueños no se puede detectar porque va envuelta en rojos corazones, en amplios vestidos de maternidad donde piesecitos soñadores alborotan los vientres que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos desencadenó un cielo de arco iris y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. Nosotros sólo sabemos que los hemos visto; sabemos que la vida los engendró para protegerse de la muerte que anuncian las profecías…